martes, 2 de noviembre de 2010

La fuerza del grupo

El pasado sábado, en el estadio Los Carmenes de Granada, el equipo local dominaba al Xerez por 4-0 cuando el árbitro pitó un penalti a favor de los visitantes. Pero el lanzamiento lo detiene el portero local y, acto seguido, todos sus compañeros corren y saltan para abrazarle, con una euforia más digna de final de un mundial que de un partido al que ya no le quedaba historia desde hace muchos minutos. El equipo de Fabri está haciendo una gran campaña en su vuelta a la segunda división y en esa escena se explica gran parte del éxito. Y es que tan importante es contar con futbolistas de calidad como hacer de la plantilla un grupo unido en torno a un objetivo común; en definitiva, un equipo.

Por ejemplo, Pep Guardiola tuvo como primera misión en su llegada al banquillo del Barça lograr de nuevo la unión en el vestuario, antes incluso de pensar en cualquier táctica, forma de juego o preparación. Y para ello, no le tembló el pulso cuando se cargó a jugadores de la talla de Ronaldinho, Deco o Eto’o, el cual se acabó quedando en Barcelona por circunstancias ajenas a Guardiola.

Otro ejemplo conocido es el de la selección de Luis Aragonés. Solamente cuando el equipo se unió en torno a un seleccionador totalmente cuestionado, los resultados comenzaron a llegar. Y más tarde, en la Eurocopa, esa unión y ese buen rollo fue clave para que España volviese a ganar un título más de 40 años después.

El último ejemplo lo encontramos en el polémico técnico portugués Jose Mourinho. A pesar de su mala imagen pública, de puertas para adentro todos los jugadores que han trabajado con él hablan maravillas del técnico luso. Y es que Mou ha conseguido en todos los clubes en los que ha entrenado que la plantilla sea un equipo desde el primer día. Les ha dejado claro a sus jugadores cuál es el objetivo y cómo van a conseguirlo, haciendo de ellos una auténtica piña. De hecho, el sábado tuvieron que responder por primera vez a una situación adversa en el marcador, y lo hicieron perfectamente.

Esta claro que la unión del vestuario no es el ingrediente único de un equipo exitoso, pero suele ser capital a la hora de conseguir los objetivos marcados.

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