Ya sabíamos el lunes por la mañana que la actualidad deportiva de esta semana iba a pasar por el nombramiento del Balón de Oro. Lo que pocos esperaban era la polémica que se ha generado por la elección final. Y es que nos hemos pasado dos días enteros tirándonos de los pelos y hablando de injusticias por el hecho de que el ganador haya sido el mejor jugador del mundo.
Ayer, este último acabó con la discusión dando otro recital en el Camp Nou. Leo Messi hizo tres goles y pudo hacer algunos más. Ya lleva 31 goles y 15 asistencias en 27 partidos esta temporada, y en 2010 con el Barça marcó 58 goles y dio 17 pases de gol en 54 partidos. Es cierto que con su selección no fue lo mismo y que no pasó de cuartos en el mundial, pero nadie puede dudar de que se trata del mejor jugador del mundo y de uno de los mejores de la historia.
La palabra injusticia, tan utilizada estos días, es muy relativa. Es cierto que se debe mantener un criterio a la hora de otorgar un premio, y que este año se ha cambiado respecto a otros años de mundial, pero a lo mejor lo injusto no es lo de este año y sí lo de hace cuatro, cuando ganó Cannavaro, o hace ocho, cuando ganó Ronaldo jugando prácticamente sólo los partidos del mundial.
Otro tema recurrente ha sido el de que la FIFA ha ido en contra de los españoles. Me parece una barbaridad decir eso cuando el 42% de los votos han sido para jugadores españoles, el once ideal del año contiene a seis jugadores de nuestro país y tenemos a dos entrenadores entre los tres primeros, sólo por detrás de un Mourinho que lo ganó todo con el Inter. Fuimos campeones del mundo gracias a un amplio grupo de futbolistas, y eso nos resta opciones en los premios individuales.
Con esto no quiero decir que a mi no me diese pena que no lo ganara un español. Siempre me quedaré con la espinita de que a Xavi no le dieron el Balón de Oro, pero cuando existe un jugador de la categoría de Leo Messi no se puede hacer nada. Y es que, como dijo un amigo mío el otro día, un balón que le den a Messi nunca estará en malas manos.
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