¿Quién iba a decirnos que el Madrid de Mourinho iba a salir del Camp Nou vapuleado y humillado de la forma que lo ha hecho? Ni los culés más optimistas pensaban en la manita como posibilidad real. Por no hablar de los aficionados blancos, que veían en ésta la gran posibilidad de dar la vuelta a la dinámica de superioridad azulgrana de los últimos años.
Pero lo más importante del partido no está en el resultado, sino en la manera de conseguirlo. La mejor lectura la hizo Guardiola, tanto antes como después del partido. El domingo, explicaba que su equipo juega con una apuesta de fútbol con la que se ganan títulos de vez en cuando, pero que lo que siempre consigue es generar admiración. Es la visión más romántica del fútbol, muy difícil de ver en cualquier otro entrenador y en muy pocos clubes, y que no contará con tantos apoyos el día que lleguen las derrotas, pero que supone el mayor soplo de aire fresco para el fútbol actual, demasiado basado en la efectividad.
Y al terminar el partido, Pep no se cansó de hablar sobre la cultura futbolística que aprendió en la Masía, de las personas que comenzaron con este camino, del valor que tiene ganar a un equipo como el Madrid jugando de esta forma, y de lo importante que es hacer disfrutar a la grada del modo que lo había hecho su equipo. Y todo esto, dicho siempre desde el respeto a otras maneras de jugar al futbol y con el convencimiento de que no es él el encargado de decir si su equipo es el mejor del mundo, porque de eso se ocupará el tiempo.
Hoy todo el mundo habla del porqué del bajo nivel ofrecido por el equipo de Mourinho, del pobre rendimiento de Cristiano en estos partidos, de jugadores desaparecidos como Ozil o Khedira, de la pérdida de papeles final de Ramos,… y la respuesta está en lo difícil, por no decir imposible, que es jugar contra el Barça cuando lo borda de la manera que lo hizo ayer, sin ningún tipo de error. No hay que olvidar, que este equipo juega con un riesgo tremendo, y que cualquier pequeño fallo puede ser mortal, y esto le da más mérito todavía a noches como la de ayer.
Este equipo ha jugado en los últimos dos años muchos partidos a este nivel, en algunos ha metido cinco y en otros incluso se le ha escapado la victoria, y estoy convencido que cuando el tiempo dé su respuesta, dirá que es el mejor equipo del mundo y, posiblemente, de la historia.
martes, 30 de noviembre de 2010
viernes, 26 de noviembre de 2010
Lección de la UEFA
La UEFA vuelve a dar un ejemplo del que debería aprender la liga española. En la tarde de ayer se decidió abrir expediente al Real Madrid por el episodio de las tarjetas en el Amsterdam Arena, donde Sergio Ramos y Xavi Alonso forzaron su expulsión por orden de Mourinho para poder pasar a octavos de final con sólo una tarjeta. Algo común en España, que simplemente por haberse hecho siempre tiende a verse justificado.
Pero por mucho que se lleve forzando tarjetas toda la vida, no deja de ser una trampa que adultera la competición, y la UEFA actúa en consecuencia. Igual que hizo con el guardameta del Barça José Manuel Pinto cuando silbó para confundir a un rival, o con el mismo Raúl hace unos años cuando metió un gol con la mano, la UEFA busca erradicar con estas decisiones las actuaciones impropias y antideportivas de los campos de fútbol.
Todo lo que sea buscar que los jugadores sean más honestos y que tanto su conducta como la de sus entrenadores sea cada día más noble y deportiva, me parece un avance para el fútbol, donde actuaciones vergonzosas disfrazadas de picaresca están desvirtuando el juego. Si en España tomamos nota de este tipo de decisiones, conseguiremos dejar de ser la liga en la que los futbolistas más protestan, más caídas se simulan y, cada día, menos se juega.
Pero por mucho que se lleve forzando tarjetas toda la vida, no deja de ser una trampa que adultera la competición, y la UEFA actúa en consecuencia. Igual que hizo con el guardameta del Barça José Manuel Pinto cuando silbó para confundir a un rival, o con el mismo Raúl hace unos años cuando metió un gol con la mano, la UEFA busca erradicar con estas decisiones las actuaciones impropias y antideportivas de los campos de fútbol.
Todo lo que sea buscar que los jugadores sean más honestos y que tanto su conducta como la de sus entrenadores sea cada día más noble y deportiva, me parece un avance para el fútbol, donde actuaciones vergonzosas disfrazadas de picaresca están desvirtuando el juego. Si en España tomamos nota de este tipo de decisiones, conseguiremos dejar de ser la liga en la que los futbolistas más protestan, más caídas se simulan y, cada día, menos se juega.
jueves, 25 de noviembre de 2010
Análisis del clásico
Cuatro días, eso es lo que queda para el gran partido, para el proclamado, como cada año, clásico entre los clásicos. Y este año es más cierto que nunca, porque la cantidad de alicientes es enorme. Porque la liga bipolar de la que tanto nos quejamos tiene un lado bueno, que hay dos jornadas al año que ofrecen el mejor partido del mundo, y este año hay pocas dudas en cuanto a eso.
Hace unas semanas hablaba aquí mismo de que Barça y Madrid eran lo mejor de Europa, con el permiso de Inter y Chelsea. Pues bien, un mes después ya no hace falta pedir su permiso. No hay discusión, son los dos grandes favoritos a la Champions y dan un nivel inalcanzable hoy en día en España, y en el resto de Europa.
Con la jornada europea acabada, ya no hay partidos de por medio, la próxima vez que salgan al campo será para verse las caras. Y parece que, salvo sorpresa de última hora, tanto Mourinho como Guardiola podrán contar con todos sus titulares. Porque un partido de esta talla hace pensar en alineaciones de gala y duelos de poder a poder, pero conforme nos vamos acercando al lunes, la gente comienza a tener dudas acerca de prácticamente todo. Que si cambios en la alineación, que si variaciones tácticas, que si dudas sobre jugadores hasta ahora incuestionables, que si hay que poblar más el centro del campo,…
Seguramente las dudas están instaladas en prensa y afición, más que en los entrenadores, que a estas alturas deben tener bien claro quién y cómo jugará. Pero en la calle y en la tele se oyen muchas cosas, la mayoría barbaridades.
En el Barcelona, por ejemplo, se especulaba ayer en alguna tertulia deportiva con la posibilidad de que Pep se cargue a dos campeones del mundo. El primero es Piqué, dada su supuesta baja forma fundada en los errores ayer cometidos por el central catalán. Y el segundo se trata de Villa, del que decían que su falta de gol unida a la necesidad de poblar el centro del campo con futbolistas más trabajadores como Keita y Mascherano podría llevarle al banquillo. Para mí, son dos cambios del todo improbables, ya que Piqué es un central de garantías y Villa, a pesar de no marcar en estos dos partidos, está siendo fundamental, precisamente con su trabajo, para que el Barça haga tantos goles.
Y en el Madrid, se especula con que quizá Mou apueste por un trivote con Lass, en detrimento del alemán Ozil. Ambos jugadores cuentan con un perfil diametralmente opuesto, y el cambio podría tener una lógica, ya que para ganar en el Camp Nou es vital parar el centro del campo de los de Pep. Pero aun así yo no veo el cambio, básicamente porque el francés es un jugador definido por palabras opuestas a calidad, como contención, fuerza, trabajo… y en cambio el alemán, además de jugar al futbol extraordinariamente bien, ha demostrado que puede correr más que ninguno. Por lo que, en mi opinión, el Madrid hará cambios tácticos, pero no cambiará de jugadores. Y con cambios tácticos me refiero a que defenderán algo más atrás, su doble pivote no creo que se prodigue en tareas ofensivas, igual vemos a Di Maria en la otra banda para ayudar a Marcelo en tareas defensivas… En definitiva, todavía mayor seguridad atrás y aún mayores espacios para correr hacia delante.
Esta es mi opinión del clásico, pero como todavía faltan cuatro días, es posible que de aquí al lunes suframos algún ataque de entrenador que nos cambie el guión a última hora. Pero yo me espero un partido con todos los titulares, con la posesión y la iniciativa en el juego para el Barça y con un Madrid perfectamente ordenado atrás y preparado para soltar sus contraataques rápidos y mortales. Y a todo esto, los dos mejores jugadores del mundo en su mejor momento (Messi lleva 23 goles en 18 partidos y Cristiano 18 en 19) frente a frente. Señoras y señores, sólo queda sentarnos y disfrutar.
Hace unas semanas hablaba aquí mismo de que Barça y Madrid eran lo mejor de Europa, con el permiso de Inter y Chelsea. Pues bien, un mes después ya no hace falta pedir su permiso. No hay discusión, son los dos grandes favoritos a la Champions y dan un nivel inalcanzable hoy en día en España, y en el resto de Europa.
Con la jornada europea acabada, ya no hay partidos de por medio, la próxima vez que salgan al campo será para verse las caras. Y parece que, salvo sorpresa de última hora, tanto Mourinho como Guardiola podrán contar con todos sus titulares. Porque un partido de esta talla hace pensar en alineaciones de gala y duelos de poder a poder, pero conforme nos vamos acercando al lunes, la gente comienza a tener dudas acerca de prácticamente todo. Que si cambios en la alineación, que si variaciones tácticas, que si dudas sobre jugadores hasta ahora incuestionables, que si hay que poblar más el centro del campo,…
Seguramente las dudas están instaladas en prensa y afición, más que en los entrenadores, que a estas alturas deben tener bien claro quién y cómo jugará. Pero en la calle y en la tele se oyen muchas cosas, la mayoría barbaridades.
En el Barcelona, por ejemplo, se especulaba ayer en alguna tertulia deportiva con la posibilidad de que Pep se cargue a dos campeones del mundo. El primero es Piqué, dada su supuesta baja forma fundada en los errores ayer cometidos por el central catalán. Y el segundo se trata de Villa, del que decían que su falta de gol unida a la necesidad de poblar el centro del campo con futbolistas más trabajadores como Keita y Mascherano podría llevarle al banquillo. Para mí, son dos cambios del todo improbables, ya que Piqué es un central de garantías y Villa, a pesar de no marcar en estos dos partidos, está siendo fundamental, precisamente con su trabajo, para que el Barça haga tantos goles.
Y en el Madrid, se especula con que quizá Mou apueste por un trivote con Lass, en detrimento del alemán Ozil. Ambos jugadores cuentan con un perfil diametralmente opuesto, y el cambio podría tener una lógica, ya que para ganar en el Camp Nou es vital parar el centro del campo de los de Pep. Pero aun así yo no veo el cambio, básicamente porque el francés es un jugador definido por palabras opuestas a calidad, como contención, fuerza, trabajo… y en cambio el alemán, además de jugar al futbol extraordinariamente bien, ha demostrado que puede correr más que ninguno. Por lo que, en mi opinión, el Madrid hará cambios tácticos, pero no cambiará de jugadores. Y con cambios tácticos me refiero a que defenderán algo más atrás, su doble pivote no creo que se prodigue en tareas ofensivas, igual vemos a Di Maria en la otra banda para ayudar a Marcelo en tareas defensivas… En definitiva, todavía mayor seguridad atrás y aún mayores espacios para correr hacia delante.
Esta es mi opinión del clásico, pero como todavía faltan cuatro días, es posible que de aquí al lunes suframos algún ataque de entrenador que nos cambie el guión a última hora. Pero yo me espero un partido con todos los titulares, con la posesión y la iniciativa en el juego para el Barça y con un Madrid perfectamente ordenado atrás y preparado para soltar sus contraataques rápidos y mortales. Y a todo esto, los dos mejores jugadores del mundo en su mejor momento (Messi lleva 23 goles en 18 partidos y Cristiano 18 en 19) frente a frente. Señoras y señores, sólo queda sentarnos y disfrutar.
viernes, 19 de noviembre de 2010
Sorprendente reacción blanca
Cuando la polémica parecía cerrada por ambos equipos, el comité antiviolencia decide reabrirla pidiendo una sanción para José Mourinho y Manolo Preciado. Seguramente esto quedará en nada, y aunque quede en algo, lo único que consiguen es que se deje de hablar de fútbol otros dos días.
Dicho esto, hay que decir que las reacciones a la noticia han sido ante todo sorprendentes. No en Gijón, que Preciado, una vez se ha dado cuenta de que se le fue la boca entrando al trapo de Mourinho, se ha limitado a decir que se trataba de un asunto zanjado y que no ve razón para reabrirlo. Pero en Madrid no ha sido así, y han decidido hacernos creer que Mou es una víctima de todo esto, expresando ayer su indignación al ver que se trataba de la misma manera a su “santo” entrenador que al “provocador” de Preciado.
Interpretaciones sobre las declaraciones de ambos entrenadores hay muchas, pero lo que dijeron está claro. El portugués acusó al sportinguista de haber regalado el partido ante el Barcelona, y este último le respondió llamándole “canalla y mal compañero”. Es verdad que el único que insultó fue el cántabro, pero estoy seguro que cualquier entrenador prefiere ser acusado de canalla que de regalar los partidos a sus rivales. Y en el Madrid quieren hacernos creer que lo de Mou no es una acusación sino una apreciación de la realidad.
Lo asombroso aquí es que se pinte a Mourinho como víctima, cuando ha sido él quien originó la polémica. El tema es que Preciado picó el anzuelo, algo que no había hecho nadie en lo que llevamos de temporada. El técnico madridista lo había intentado muchas veces, como con el Getafe, con Allegri, o con Guardiola y sus jugadores cada semana. La novedad aquí es que el pez haya picado el anzuelo.
El Real Madrid y, sobre todo, sus medios afines están haciendo un flaco favor a su imagen. Una imagen perfectamente trabajada durante cien años, consiguiendo ser el club más grande de la historia por títulos y señorío. Personas como Santiago Bernabeu, Di Stefano, Gento, Santillana, Del Bosque o el mismo Raúl hicieron del Madrid algo grande. Pero parece que los actuales dirigentes están dispuestos a hipotecar esa historia con tal de conseguir títulos de nuevo y parar la racha de triunfos del Barça. Apuestan todo lo que tienen a la carta de Mou.
Por otro lado, los medios de comunicación que se quejan del trato al Madrid en los diversos campos de España no se dan cuenta que son ellos mismos, con sus portadas y editoriales, los que más antimadridismo generan en nuestro país.
Dicho esto, hay que decir que las reacciones a la noticia han sido ante todo sorprendentes. No en Gijón, que Preciado, una vez se ha dado cuenta de que se le fue la boca entrando al trapo de Mourinho, se ha limitado a decir que se trataba de un asunto zanjado y que no ve razón para reabrirlo. Pero en Madrid no ha sido así, y han decidido hacernos creer que Mou es una víctima de todo esto, expresando ayer su indignación al ver que se trataba de la misma manera a su “santo” entrenador que al “provocador” de Preciado.
Interpretaciones sobre las declaraciones de ambos entrenadores hay muchas, pero lo que dijeron está claro. El portugués acusó al sportinguista de haber regalado el partido ante el Barcelona, y este último le respondió llamándole “canalla y mal compañero”. Es verdad que el único que insultó fue el cántabro, pero estoy seguro que cualquier entrenador prefiere ser acusado de canalla que de regalar los partidos a sus rivales. Y en el Madrid quieren hacernos creer que lo de Mou no es una acusación sino una apreciación de la realidad.
Lo asombroso aquí es que se pinte a Mourinho como víctima, cuando ha sido él quien originó la polémica. El tema es que Preciado picó el anzuelo, algo que no había hecho nadie en lo que llevamos de temporada. El técnico madridista lo había intentado muchas veces, como con el Getafe, con Allegri, o con Guardiola y sus jugadores cada semana. La novedad aquí es que el pez haya picado el anzuelo.
El Real Madrid y, sobre todo, sus medios afines están haciendo un flaco favor a su imagen. Una imagen perfectamente trabajada durante cien años, consiguiendo ser el club más grande de la historia por títulos y señorío. Personas como Santiago Bernabeu, Di Stefano, Gento, Santillana, Del Bosque o el mismo Raúl hicieron del Madrid algo grande. Pero parece que los actuales dirigentes están dispuestos a hipotecar esa historia con tal de conseguir títulos de nuevo y parar la racha de triunfos del Barça. Apuestan todo lo que tienen a la carta de Mou.
Por otro lado, los medios de comunicación que se quejan del trato al Madrid en los diversos campos de España no se dan cuenta que son ellos mismos, con sus portadas y editoriales, los que más antimadridismo generan en nuestro país.
lunes, 15 de noviembre de 2010
Gran año, mal final
Han pasado ya más de 24 horas de la decepción que supuso el Gran Premio de Abu Dhabi de Formula Uno, en el que Fernando Alonso perdió el campeonato del mundo.
El motivo de la derrota fue una mala decisión del equipo Ferrari, empeñado en defenderse de Mark Webber cuando el rival ya no era el australiano sino su compañero de equipo, el alemán Sebastian Vettel.
El fin de semana iba perfecto hasta que se dio la salida a la carrera. Fernando había hecho una gran clasificación dejando por detrás al que hasta entonces era su mayor rival, Mark Webber. Para ello, Ferrari preparó un coche con gran carga aerodinámica, perfecto para la clasificación pero que le restaría velocidad punta en carrera. Al asturiano sólo le quedaba ser conservador y aguantar la posición el domingo para ser campeón. Pero Ferrari y Alonso se pasaron de conservadurismo. Ya en la salida, Fernando fue superado por Button por intentar huir de cualquier problema, lo que se tradujo en cierto nerviosismo al tener a Webber justo detrás. Y a partir de ahí en Ferrari se comete el incomprensible error de confundir el rival, ya que con Alonso cuarto, Webber necesitaba ganar cuatro posiciones para colocarse primero si quería ser campeón, y Vettel sólo debía esperar a que Alonso perdiese otra posición para ganar el mundial. El rival era el alemán.
El resto de la carrera lo conocemos todos, Alonso entra después de Webber para hacer lo mismo que él y acaba séptimo tras ser incapaz durante toda la carrera de adelantar al Renault de Petrov. Un decepcionante final que no debe empañar un gran año para Fernando, que ha vuelto a ganar carreras, a estar entre los mejores, a luchar por el campeonato hasta el final. Y lo ha hecho con el que seguramente ha sido el tercer mejor coche de la parrilla. Fernando Alonso no es el campeón del mundo, pero poca gente en la Formula Uno duda de que es el mejor piloto del mundo.
El motivo de la derrota fue una mala decisión del equipo Ferrari, empeñado en defenderse de Mark Webber cuando el rival ya no era el australiano sino su compañero de equipo, el alemán Sebastian Vettel.
El fin de semana iba perfecto hasta que se dio la salida a la carrera. Fernando había hecho una gran clasificación dejando por detrás al que hasta entonces era su mayor rival, Mark Webber. Para ello, Ferrari preparó un coche con gran carga aerodinámica, perfecto para la clasificación pero que le restaría velocidad punta en carrera. Al asturiano sólo le quedaba ser conservador y aguantar la posición el domingo para ser campeón. Pero Ferrari y Alonso se pasaron de conservadurismo. Ya en la salida, Fernando fue superado por Button por intentar huir de cualquier problema, lo que se tradujo en cierto nerviosismo al tener a Webber justo detrás. Y a partir de ahí en Ferrari se comete el incomprensible error de confundir el rival, ya que con Alonso cuarto, Webber necesitaba ganar cuatro posiciones para colocarse primero si quería ser campeón, y Vettel sólo debía esperar a que Alonso perdiese otra posición para ganar el mundial. El rival era el alemán.
El resto de la carrera lo conocemos todos, Alonso entra después de Webber para hacer lo mismo que él y acaba séptimo tras ser incapaz durante toda la carrera de adelantar al Renault de Petrov. Un decepcionante final que no debe empañar un gran año para Fernando, que ha vuelto a ganar carreras, a estar entre los mejores, a luchar por el campeonato hasta el final. Y lo ha hecho con el que seguramente ha sido el tercer mejor coche de la parrilla. Fernando Alonso no es el campeón del mundo, pero poca gente en la Formula Uno duda de que es el mejor piloto del mundo.
domingo, 14 de noviembre de 2010
Preciado y el juego de Mourinho
José Mourinho dijo hace varias semanas que para él los partidos comienzan en la rueda de prensa del viernes y acaban en la de después del partido. Pues bien, esta vez sí que ha sido así, y eso que el técnico luso no ha podido participar en todo el fin de semana debido su sanción. Y es que Manolo Preciado decidió el viernes entrar en la provocación de Mourinho y le respondió calificándole de canalla. Unas declaraciones sinceras y seguramente compartidas por la gran mayoría, pero en mi opinión nada acertadas. El técnico del Sporting dice que Guardiola nunca caerá en las provocaciones de Mou, y tiene razón, pero acto seguido no sigue el ejemplo de su amigo Pep y sí que entra en el juego del portugués.
Desde que llegó al Real Madrid, José Mourinho ha hecho una gran labor deportiva. El equipo ha tardado muy poco en entender qué es lo que quiere el entrenador y está jugando a un nivel muy alto. Pero este éxito se debe a su trabajo con los jugadores y no a sus intervenciones delante de los micrófonos. Estoy convencido de que el resultado deportivo sería el mismo si prescindiese de todas esas declaraciones provocadoras e incendiarias que tanto le gustan. Y Preciado, diciendo lo que dice y sobre todo cómo lo dice, no hace más que ponerse al nivel del portugués.
Desde que llegó al Real Madrid, José Mourinho ha hecho una gran labor deportiva. El equipo ha tardado muy poco en entender qué es lo que quiere el entrenador y está jugando a un nivel muy alto. Pero este éxito se debe a su trabajo con los jugadores y no a sus intervenciones delante de los micrófonos. Estoy convencido de que el resultado deportivo sería el mismo si prescindiese de todas esas declaraciones provocadoras e incendiarias que tanto le gustan. Y Preciado, diciendo lo que dice y sobre todo cómo lo dice, no hace más que ponerse al nivel del portugués.
jueves, 11 de noviembre de 2010
El clásico un lunes: solución o problema
Esta mañana Jaume Roures, presidente de Mediapro, reconocía que finalmente el tan esperado derbi Barça-Madrid se disputará el lunes 29 a las 21 horas. A pesar del rechazo mostrado hace unos días por parte de jugadores y miembros de ambos clubes, el clásico se jugará por tercera vez en la historia un lunes.
Los motivos de tan sorprendente decisión son varios. Se trata de una semana de Champions, y el Barcelona juega un importante partido el miércoles 24 en Atenas ante el Panathinaikos, por lo que los azulgranas se verían perjudicados de jugar el sábado. El hecho de que se trate de un partido tan importante, seguramente el derbi más igualado de los últimos años, es suficiente motivo para que los equipos pidan no verse en desventaja respecto a su rival. Una vez conocida esta circunstancia, se habló de jugar el domingo 28, coincidiendo con las elecciones al Parlament de Cataluña. Y aquí se generó la polémica. ¿Son compatibles dos eventos como un partido de fútbol de tal importancia y unas elecciones?
En mi opinión, ambos eventos son motivos para hacer un día festivo, y el hecho de tener que desplazarte al campo a las 8 de la tarde no me parece motivo para no acudir a las urnas. Si bien es cierto que unas elecciones obliga a mucha gente a trabajar en ellas y les privaría de ver el partido, igual de cierto es que más gente se perderá el partido si es disputado en un día laborable. Parece ser que los problemas logísticos y de seguridad obligarían a un esfuerzo todavía mayor a las autoridades, pero no parece un problema insalvable.
Dicho esto, también creo que no se acaba el mundo por jugar el partido un lunes. De hecho, hasta 2009 la final de la Champions se disputaba en miércoles, y a lo largo del año nos encontramos con multitud de partidos jugados entre semana que no por ello pierden interés.
A lo mejor la decisión no ha sido la más acertada, pero ya ha sido tomada, y por lo tanto, lo que nos queda no es ponernos las manos en la cabeza sino organizarnos para verlo y disfrutar del mejor partido del mundo.
Los motivos de tan sorprendente decisión son varios. Se trata de una semana de Champions, y el Barcelona juega un importante partido el miércoles 24 en Atenas ante el Panathinaikos, por lo que los azulgranas se verían perjudicados de jugar el sábado. El hecho de que se trate de un partido tan importante, seguramente el derbi más igualado de los últimos años, es suficiente motivo para que los equipos pidan no verse en desventaja respecto a su rival. Una vez conocida esta circunstancia, se habló de jugar el domingo 28, coincidiendo con las elecciones al Parlament de Cataluña. Y aquí se generó la polémica. ¿Son compatibles dos eventos como un partido de fútbol de tal importancia y unas elecciones?
En mi opinión, ambos eventos son motivos para hacer un día festivo, y el hecho de tener que desplazarte al campo a las 8 de la tarde no me parece motivo para no acudir a las urnas. Si bien es cierto que unas elecciones obliga a mucha gente a trabajar en ellas y les privaría de ver el partido, igual de cierto es que más gente se perderá el partido si es disputado en un día laborable. Parece ser que los problemas logísticos y de seguridad obligarían a un esfuerzo todavía mayor a las autoridades, pero no parece un problema insalvable.
Dicho esto, también creo que no se acaba el mundo por jugar el partido un lunes. De hecho, hasta 2009 la final de la Champions se disputaba en miércoles, y a lo largo del año nos encontramos con multitud de partidos jugados entre semana que no por ello pierden interés.
A lo mejor la decisión no ha sido la más acertada, pero ya ha sido tomada, y por lo tanto, lo que nos queda no es ponernos las manos en la cabeza sino organizarnos para verlo y disfrutar del mejor partido del mundo.
martes, 9 de noviembre de 2010
A un solo paso
Hace apenas tres meses, Fernando Alonso se encontraba a más de 50 puntos del por aquel entonces líder del campeonato, Lewis Hamilton. Pero tres meses dan para mucho, y es que, este domingo, el piloto español puede conseguir en el circuito Yas Marina de Abu Dhabi su tercer título mundial. Sus posibilidades son reales, le basta con hacer un segundo puesto para proclamarse campeón.
Aun así, no va a ser fácil, ya que enfrente tendrá a los dos pilotos de Red Bull, Mark Webber y Sebastien Vettel, que han demostrado durante todo el campeonato tener un coche más rápido que el del asturiano. Este es el principal factor que Fernando tiene en su contra, pero el único, porque el resto de circunstancias le favorecen en su intento de ganar el mundial. El español es líder del campeonato; Webber y Vettel cuentan con opciones, lo que reduce las posibilidades de una posible estrategia de equipo; hay más coches competitivos, sobre todo los Mclaren, que también pueden meterse en las primeras posiciones, lo que multiplicaría las opciones de Alonso; y, por último pero no por ello menos importante, Fernando ha demostrado ser extremadamente competitivo en las citas más importantes, que a lo largo de su carrera ya han sido muchas.
El del domingo sería un tercer campeonato que se ha retrasado más de la cuenta, debido a una mala decisión del piloto asturiano, la de fichar el año 2007 por la escudería Mclaren Mercedes, equipo en el que Alonso realizó sino su mejor temporada, la de más mérito sin ninguna duda. Y es que aquel año su equipo acabó boicoteando su trabajo, incluso llegando a reclamar sanciones para el piloto desde su propio equipo. Aún así, Fernando acabó a un solo punto del campeón Kimi Raikonen y empatado a puntos con su mimado compañero Lewis Hamilton. A partir de ahí, dos años de travesía en el desierto en un equipo Renault que no contaba con un coche capaz de estar arriba en las carreras. Pero de todo eso aprendió Alonso y, en su vuelta a un equipo puntero, la escudería Ferrari, está demostrando por qué es considerado el mejor piloto del mundo.
Aun así, no va a ser fácil, ya que enfrente tendrá a los dos pilotos de Red Bull, Mark Webber y Sebastien Vettel, que han demostrado durante todo el campeonato tener un coche más rápido que el del asturiano. Este es el principal factor que Fernando tiene en su contra, pero el único, porque el resto de circunstancias le favorecen en su intento de ganar el mundial. El español es líder del campeonato; Webber y Vettel cuentan con opciones, lo que reduce las posibilidades de una posible estrategia de equipo; hay más coches competitivos, sobre todo los Mclaren, que también pueden meterse en las primeras posiciones, lo que multiplicaría las opciones de Alonso; y, por último pero no por ello menos importante, Fernando ha demostrado ser extremadamente competitivo en las citas más importantes, que a lo largo de su carrera ya han sido muchas.
El del domingo sería un tercer campeonato que se ha retrasado más de la cuenta, debido a una mala decisión del piloto asturiano, la de fichar el año 2007 por la escudería Mclaren Mercedes, equipo en el que Alonso realizó sino su mejor temporada, la de más mérito sin ninguna duda. Y es que aquel año su equipo acabó boicoteando su trabajo, incluso llegando a reclamar sanciones para el piloto desde su propio equipo. Aún así, Fernando acabó a un solo punto del campeón Kimi Raikonen y empatado a puntos con su mimado compañero Lewis Hamilton. A partir de ahí, dos años de travesía en el desierto en un equipo Renault que no contaba con un coche capaz de estar arriba en las carreras. Pero de todo eso aprendió Alonso y, en su vuelta a un equipo puntero, la escudería Ferrari, está demostrando por qué es considerado el mejor piloto del mundo.
martes, 2 de noviembre de 2010
La fuerza del grupo
El pasado sábado, en el estadio Los Carmenes de Granada, el equipo local dominaba al Xerez por 4-0 cuando el árbitro pitó un penalti a favor de los visitantes. Pero el lanzamiento lo detiene el portero local y, acto seguido, todos sus compañeros corren y saltan para abrazarle, con una euforia más digna de final de un mundial que de un partido al que ya no le quedaba historia desde hace muchos minutos. El equipo de Fabri está haciendo una gran campaña en su vuelta a la segunda división y en esa escena se explica gran parte del éxito. Y es que tan importante es contar con futbolistas de calidad como hacer de la plantilla un grupo unido en torno a un objetivo común; en definitiva, un equipo.
Por ejemplo, Pep Guardiola tuvo como primera misión en su llegada al banquillo del Barça lograr de nuevo la unión en el vestuario, antes incluso de pensar en cualquier táctica, forma de juego o preparación. Y para ello, no le tembló el pulso cuando se cargó a jugadores de la talla de Ronaldinho, Deco o Eto’o, el cual se acabó quedando en Barcelona por circunstancias ajenas a Guardiola.
Otro ejemplo conocido es el de la selección de Luis Aragonés. Solamente cuando el equipo se unió en torno a un seleccionador totalmente cuestionado, los resultados comenzaron a llegar. Y más tarde, en la Eurocopa, esa unión y ese buen rollo fue clave para que España volviese a ganar un título más de 40 años después.
El último ejemplo lo encontramos en el polémico técnico portugués Jose Mourinho. A pesar de su mala imagen pública, de puertas para adentro todos los jugadores que han trabajado con él hablan maravillas del técnico luso. Y es que Mou ha conseguido en todos los clubes en los que ha entrenado que la plantilla sea un equipo desde el primer día. Les ha dejado claro a sus jugadores cuál es el objetivo y cómo van a conseguirlo, haciendo de ellos una auténtica piña. De hecho, el sábado tuvieron que responder por primera vez a una situación adversa en el marcador, y lo hicieron perfectamente.
Esta claro que la unión del vestuario no es el ingrediente único de un equipo exitoso, pero suele ser capital a la hora de conseguir los objetivos marcados.
Por ejemplo, Pep Guardiola tuvo como primera misión en su llegada al banquillo del Barça lograr de nuevo la unión en el vestuario, antes incluso de pensar en cualquier táctica, forma de juego o preparación. Y para ello, no le tembló el pulso cuando se cargó a jugadores de la talla de Ronaldinho, Deco o Eto’o, el cual se acabó quedando en Barcelona por circunstancias ajenas a Guardiola.
Otro ejemplo conocido es el de la selección de Luis Aragonés. Solamente cuando el equipo se unió en torno a un seleccionador totalmente cuestionado, los resultados comenzaron a llegar. Y más tarde, en la Eurocopa, esa unión y ese buen rollo fue clave para que España volviese a ganar un título más de 40 años después.
El último ejemplo lo encontramos en el polémico técnico portugués Jose Mourinho. A pesar de su mala imagen pública, de puertas para adentro todos los jugadores que han trabajado con él hablan maravillas del técnico luso. Y es que Mou ha conseguido en todos los clubes en los que ha entrenado que la plantilla sea un equipo desde el primer día. Les ha dejado claro a sus jugadores cuál es el objetivo y cómo van a conseguirlo, haciendo de ellos una auténtica piña. De hecho, el sábado tuvieron que responder por primera vez a una situación adversa en el marcador, y lo hicieron perfectamente.
Esta claro que la unión del vestuario no es el ingrediente único de un equipo exitoso, pero suele ser capital a la hora de conseguir los objetivos marcados.
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