Este fin de semana ha supuesto, entre otras cosas, la confirmación de una verdad dolorosa, esa que habla de una liga española “a la escocesa”, totalmente dominada por el duopolio formado por Madrid y Barça. Los dos equipos que se presentaban al principio del campeonato como alternativas oficiales, Valencia y Atlético, han perdido sus partidos y ven cada vez más lejos la esperanza de luchar con los dos grandes. Esto nos deja a blancos y azulgranas en la cabeza de la tabla, acompañados únicamente por un sorprendente Villarreal, que con un juego vistoso y atractivo y unos jugadores de grandísima calidad se ha convertido en la única alternativa real. A pesar de esto, tienen francamente difícil seguir la estela de los dos grandes.
Pep Guardiola y Jose Mourinho dirigen a dos equipos que no encuentran rival en España y, posiblemente, no lo encuentren en Europa, con el permiso de Inter de Milán y Chelsea, las dos únicas plantillas de un nivel similar. Por lo que nos encontramos ante siete meses apasionantes, en los que ambos conjuntos lucharán por llevarse los tres títulos en juego, ya que este año el Madrid parece que no va a renunciar a la copa. Siete meses durante los cuales Mourinho intentará demostrar el por qué de su fama de “ganatodo”, una vez ha dejado bien claro el motivo de su otra fama, la de bocazas. En el otro lado, Pep Guardiola, con un estilo muy diferente al de su colega portugués, tanto en los terrenos de juego como fuera de ellos, tratará de seguir coleccionando títulos y de convencer a sus pupilos para que no se cansen de ganar.
El nuevo Madrid de Mourinho, tras tres meses de trabajo, ha alcanzado un nivel que poca gente esperaba ver tan pronto. A la impecable y ordenada defensa mostrada en el comienzo del campeonato, este equipo ha sumado una intensidad y una agresividad por parte de medios y delanteros, realmente envidiable. Además, la gente de arriba, sobre todo Cristiano Ronaldo, han dejado de hacer la guerra por su cuenta y han comenzado a jugar para el equipo. Con todo esto, el Real Madrid está practicando un fútbol directo que por fin engancha al aficionado del Bernabeu, acostumbrado en los últimos años a bostezar más que a disfrutar. Aun así, todavía quedan por despejar muchas dudas alrededor del equipo. ¿Qué pasará el día que el rival no deje los espacios que dejó el Racing el otro día en Madrid o presione el pase de los centrocampistas blancos?, ¿cambiará Mourinho su planteamiento cuando se enfrente a rivales de entidad?, ¿aguantarán este ritmo de juego sus futbolistas durante todo un año con las pocas rotaciones que está dispuesto a hacer Mou?, ¿qué pasará si un día no puede jugar Xabi Alonso?
El Barça de Pep, a pesar de su mal comienzo en el Camp Nou, parece que va cogiendo su velocidad de crucero. El hecho de no haber podido hacer una pretemporada en condiciones le ha pasado factura en este inicio, tanto en forma de lesiones (por ejemplo Xavi) como de baja forma (caso de casi todos sus mundialistas). A pesar de esto, el Barça se encuentra a un solo punto del Madrid y es líder de su grupo en Champions. A la espera de que Villa se reconcilie con el gol, cosa que no tardará en llegar viendo el número de ocasiones que genera, y que Xavi esté al 100%, los goles de Messi, el enésimo salto de calidad de Sergio Busquets y la calidad de jugadores con Iniesta o Pedro van sosteniendo al equipo. Este año el Barça se enfrenta a un nuevo problema, y es que sus rivales van encontrando la forma de plantarle cara. Ante esto, Pep va haciendo pruebas, con mayor o menor éxito, en busca de una continua evolución en su inmejorable juego de los últimos años. Aun así, los catalanes tampoco escapan de diversas dudas. ¿Cumplirá la cantera ante la alarmante falta de profundidad en el banquillo culé?, ¿será capaz Pep de impedir que sus jugadores bajen los brazos después de haberlo ganado todo los últimos años?, ¿cómo les afectará el conflicto social que vive el club?
Sin duda va a ser un combate largo y espectacular, que seguramente durará hasta el mes de Mayo, y en el que cualquier detalle en forma de lesión, un mal día o una actuación arbitral pueden alterar el resultado final. La lucha está servida y sólo nos queda disfrutar de ella.
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