viernes, 3 de diciembre de 2010

Ahora que ha terminado el clásico, ¿qué hacemos?

Después de varios meses esperando el clásico como si del fin del mundo se tratase, por fin llegó el partido, se jugó y el Barça le pasó por encima al Madrid. Pero a pesar de lo que parecía, el mundo no se acaba aquí, hace ya cuatro días del partido y una nueva jornada de liga terminará de pasar la página del derbi. La pregunta es ¿qué podemos esperar a partir de ahora?

El gran perjudicado, el Real Madrid, jugará mañana ante el Valencia en el Bernabeu, duro rival para cerrar esta semana negra para el madridismo, y más aún si tenemos en cuenta las numerosas bajas que tienen los blancos. Pero no nos dejemos engañar, a pesar de lo sucedido el lunes, el Madrid, igual que el Barça, sigue estando por encima del resto de equipos de la liga española. No digo que sea imposible una victoria del Valencia, pero sí que eso supondría una enorme sorpresa.

La lectura del partido del lunes es que “cara a cara” el Madrid está lejos de batir a los azulgrana, pero la liga son dos enfrentamientos directos frente a 36 jornadas en las que no se enfrentan entre sí, y los de Mou se encuentran todavía a dos puntos del Barça. Si el Madrid de Juande fue capaz de no perder un partido desde su visita al Camp Nou y mantener la emoción en la liga hasta el 2-6, imagínense lo que puede hacer el Madrid de Mourinho, que no había conocido la derrota hasta esta semana. A esto se le suma la facilidad histórica que tienen los merengues para ganar partidos. Siempre he creído que si hay un equipo capaz de ganar simplemente con la camiseta ese es el Real Madrid.

Así que Mou sabe perfectamente que lo del clásico, por mucho ridículo que hiciese su equipo, son sólo tres puntos menos, y que si el Madrid vuelve a ser la máquina de ganar partidos que era hasta la semana pasada, no tardará en recuperarlos. Además, el Barcelona nunca ha sabido ganar partidos con la camiseta, siempre ha necesitado jugar bien al fútbol para lograr la victoria. De ahí que Guardiola avise antes de cada partido diciendo que “sabemos que si no hacemos un buen partido lo perderemos”. Él sabe lo que se dice, ya que conoce el club mejor que nadie.

Precisamente por todo esto, el reto del Barcelona a partir de ahora es continuar mirando hacia delante sin volverse locos recordando gestas como la del lunes. De hecho, Pep ha reconocido éste como uno de sus trabajos más difíciles con los jugadores, pero lleva dos años consiguiéndolo, tiempo suficiente como para confiar en esta plantilla, aparentemente insaciable de éxitos. Así que de aquí a Navidad, con dos salidas históricamente complicadas para los culés (Osasuna y Español), el objetivo del Barça debe ser no dejar escapar más puntos para llegar líderes a Enero, ya que en ese mes el calendario se complica con la disputa de la copa, y luego debe llegar el habitual bajón físico debido al planning de preparación diseñado a principio de temporada.

En definitiva, que la temporada no acabó el lunes, ya que la carrera entre los dos grandes continúa, y se presenta frenética y bastante más competida que el partido del otro día. Es lo bueno que tiene el fútbol, que siempre hay un después del que seguir disfrutando.

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