¿Quién iba a decirnos que el Madrid de Mourinho iba a salir del Camp Nou vapuleado y humillado de la forma que lo ha hecho? Ni los culés más optimistas pensaban en la manita como posibilidad real. Por no hablar de los aficionados blancos, que veían en ésta la gran posibilidad de dar la vuelta a la dinámica de superioridad azulgrana de los últimos años.
Pero lo más importante del partido no está en el resultado, sino en la manera de conseguirlo. La mejor lectura la hizo Guardiola, tanto antes como después del partido. El domingo, explicaba que su equipo juega con una apuesta de fútbol con la que se ganan títulos de vez en cuando, pero que lo que siempre consigue es generar admiración. Es la visión más romántica del fútbol, muy difícil de ver en cualquier otro entrenador y en muy pocos clubes, y que no contará con tantos apoyos el día que lleguen las derrotas, pero que supone el mayor soplo de aire fresco para el fútbol actual, demasiado basado en la efectividad.
Y al terminar el partido, Pep no se cansó de hablar sobre la cultura futbolística que aprendió en la Masía, de las personas que comenzaron con este camino, del valor que tiene ganar a un equipo como el Madrid jugando de esta forma, y de lo importante que es hacer disfrutar a la grada del modo que lo había hecho su equipo. Y todo esto, dicho siempre desde el respeto a otras maneras de jugar al futbol y con el convencimiento de que no es él el encargado de decir si su equipo es el mejor del mundo, porque de eso se ocupará el tiempo.
Hoy todo el mundo habla del porqué del bajo nivel ofrecido por el equipo de Mourinho, del pobre rendimiento de Cristiano en estos partidos, de jugadores desaparecidos como Ozil o Khedira, de la pérdida de papeles final de Ramos,… y la respuesta está en lo difícil, por no decir imposible, que es jugar contra el Barça cuando lo borda de la manera que lo hizo ayer, sin ningún tipo de error. No hay que olvidar, que este equipo juega con un riesgo tremendo, y que cualquier pequeño fallo puede ser mortal, y esto le da más mérito todavía a noches como la de ayer.
Este equipo ha jugado en los últimos dos años muchos partidos a este nivel, en algunos ha metido cinco y en otros incluso se le ha escapado la victoria, y estoy convencido que cuando el tiempo dé su respuesta, dirá que es el mejor equipo del mundo y, posiblemente, de la historia.
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