Cuatro días, eso es lo que queda para el gran partido, para el proclamado, como cada año, clásico entre los clásicos. Y este año es más cierto que nunca, porque la cantidad de alicientes es enorme. Porque la liga bipolar de la que tanto nos quejamos tiene un lado bueno, que hay dos jornadas al año que ofrecen el mejor partido del mundo, y este año hay pocas dudas en cuanto a eso.
Hace unas semanas hablaba aquí mismo de que Barça y Madrid eran lo mejor de Europa, con el permiso de Inter y Chelsea. Pues bien, un mes después ya no hace falta pedir su permiso. No hay discusión, son los dos grandes favoritos a la Champions y dan un nivel inalcanzable hoy en día en España, y en el resto de Europa.
Con la jornada europea acabada, ya no hay partidos de por medio, la próxima vez que salgan al campo será para verse las caras. Y parece que, salvo sorpresa de última hora, tanto Mourinho como Guardiola podrán contar con todos sus titulares. Porque un partido de esta talla hace pensar en alineaciones de gala y duelos de poder a poder, pero conforme nos vamos acercando al lunes, la gente comienza a tener dudas acerca de prácticamente todo. Que si cambios en la alineación, que si variaciones tácticas, que si dudas sobre jugadores hasta ahora incuestionables, que si hay que poblar más el centro del campo,…
Seguramente las dudas están instaladas en prensa y afición, más que en los entrenadores, que a estas alturas deben tener bien claro quién y cómo jugará. Pero en la calle y en la tele se oyen muchas cosas, la mayoría barbaridades.
En el Barcelona, por ejemplo, se especulaba ayer en alguna tertulia deportiva con la posibilidad de que Pep se cargue a dos campeones del mundo. El primero es Piqué, dada su supuesta baja forma fundada en los errores ayer cometidos por el central catalán. Y el segundo se trata de Villa, del que decían que su falta de gol unida a la necesidad de poblar el centro del campo con futbolistas más trabajadores como Keita y Mascherano podría llevarle al banquillo. Para mí, son dos cambios del todo improbables, ya que Piqué es un central de garantías y Villa, a pesar de no marcar en estos dos partidos, está siendo fundamental, precisamente con su trabajo, para que el Barça haga tantos goles.
Y en el Madrid, se especula con que quizá Mou apueste por un trivote con Lass, en detrimento del alemán Ozil. Ambos jugadores cuentan con un perfil diametralmente opuesto, y el cambio podría tener una lógica, ya que para ganar en el Camp Nou es vital parar el centro del campo de los de Pep. Pero aun así yo no veo el cambio, básicamente porque el francés es un jugador definido por palabras opuestas a calidad, como contención, fuerza, trabajo… y en cambio el alemán, además de jugar al futbol extraordinariamente bien, ha demostrado que puede correr más que ninguno. Por lo que, en mi opinión, el Madrid hará cambios tácticos, pero no cambiará de jugadores. Y con cambios tácticos me refiero a que defenderán algo más atrás, su doble pivote no creo que se prodigue en tareas ofensivas, igual vemos a Di Maria en la otra banda para ayudar a Marcelo en tareas defensivas… En definitiva, todavía mayor seguridad atrás y aún mayores espacios para correr hacia delante.
Esta es mi opinión del clásico, pero como todavía faltan cuatro días, es posible que de aquí al lunes suframos algún ataque de entrenador que nos cambie el guión a última hora. Pero yo me espero un partido con todos los titulares, con la posesión y la iniciativa en el juego para el Barça y con un Madrid perfectamente ordenado atrás y preparado para soltar sus contraataques rápidos y mortales. Y a todo esto, los dos mejores jugadores del mundo en su mejor momento (Messi lleva 23 goles en 18 partidos y Cristiano 18 en 19) frente a frente. Señoras y señores, sólo queda sentarnos y disfrutar.
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