La UEFA vuelve a dar un ejemplo del que debería aprender la liga española. En la tarde de ayer se decidió abrir expediente al Real Madrid por el episodio de las tarjetas en el Amsterdam Arena, donde Sergio Ramos y Xavi Alonso forzaron su expulsión por orden de Mourinho para poder pasar a octavos de final con sólo una tarjeta. Algo común en España, que simplemente por haberse hecho siempre tiende a verse justificado.
Pero por mucho que se lleve forzando tarjetas toda la vida, no deja de ser una trampa que adultera la competición, y la UEFA actúa en consecuencia. Igual que hizo con el guardameta del Barça José Manuel Pinto cuando silbó para confundir a un rival, o con el mismo Raúl hace unos años cuando metió un gol con la mano, la UEFA busca erradicar con estas decisiones las actuaciones impropias y antideportivas de los campos de fútbol.
Todo lo que sea buscar que los jugadores sean más honestos y que tanto su conducta como la de sus entrenadores sea cada día más noble y deportiva, me parece un avance para el fútbol, donde actuaciones vergonzosas disfrazadas de picaresca están desvirtuando el juego. Si en España tomamos nota de este tipo de decisiones, conseguiremos dejar de ser la liga en la que los futbolistas más protestan, más caídas se simulan y, cada día, menos se juega.
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